Industria de Defensa en España – Quo Vadis (I): Contexto

La noticia de la semana pasada, en el ámbito castrense y de seguridad fue, sin duda, que Navantia no va a desarrollar el programa que construirá la fragata FGG(X) para la Marina de los EEUU. Este hecho fue perfectamente analizado por Jesús Pérez de Triana (para su blog Guerrasposmodernas) y Augusto Conde de los Ríos (para Global Strategy), al leer ambos artículos, me surgieron numerosas preguntas a las que, este y los siguientes artículos, intentaré dar respuesta.

El contexto de la industria militar mundial

En la última década el gasto militar no ha parado de subir. El Instituto Internacional de Estudios para la Paz (SIPRI) publicó el pasado 27 de abril un informe sobre el gasto militar mundial del año 2019, en el que Estados Unidos, China, India, Rusia y Arabia Saudí acumulan más del 60 por ciento.

Según los datos de este think tank sueco, los 15 países que más han gastado en Defensa en el último año son: Estados Unidos (38% de su PIB), China (14%), India (3,7%), Rusia (3,4), Arabia Saudí (3,2), Francia (2,6), Alemania (2,6), Reino Unido (2,6), Japón (2,5), Corea del Sur (2,3), etc.

Top-15 de países que más gastan en Defensa en 2019 [SIPRI]

El gasto en defensa de España le sitúa en 18º posición, con un 0,92% del PIB. A pesar de esto, en algunos nichos de mercado, la industria militar nacional se encuentra en posiciones muy relevantes, como son los casos de: la logística de combate, equipamiento de los soldados, o exportación de armas. Nuestro país se sitúa como el sexto exportador mundial de armamento con un 3,9% del total sólo por detrás de EEUU (34%), Rusia (22%), Francia (6,7%), Alemania (5,8%), China (5,7%) y Reino Unido (4,8%); y por encima de potencias como Israel (2,9), Italia (2,5) u Holanda (2,1).

El mercado principal de armamento producido en España es la UE y los socios de la OTAN, quienes representan el 72% del total de ventas. En el resto del mundo, destacan compradores como Arabia (270 millones), Malasia (170 millones), Australia (159 millones), Perú (78 millones) y Omán (73 millones).

La industria militar española en la actualidad

Podemos definir industria militar como aquellas empresas de tecnologías destinadas al uso militar que fabrican armas, sus componentes, material de defensa o vehículos para las FAS y FCSE. En nuestro territorio existen 112 empresas de este sector que dedican el 75% de su producción a a la exportación, de las que apenas 11 suponen el 90% del mercado: Airbus (y sus secciones Defence, Helicopters, Military y Space), Cepsa, Hisdesat, Indra Sistemas, Industria de Turbopropulsores (ITP), Iveco España, Navantia, Santa Barbara Sistemas y Telefónica.

Para conocer mejor a este sector, y las ventajas que tiene la economía nacional y la sociedad, es necesario hacer referencia una serie de hechos clave [que aparecen más detallados en el informe “Perspectiva de la Industria de Defensa” del Ministerio de Defensa]:

1º) Crea mucho empleo, de calidad y que aporta valor añadido; esta serie de empresas ocupan a más de 65.000 personas (ente puestos directos e indirectos), tienen una producción 3,4 veces la media nacional, invierten casi un 11% en I+D+I, y cada euro que se invierte en ellas supone un retorno de casi 3€.

Cómo se puede apreciar en la siguiente tabla, a pesar de la dura crisis económica de 2008, este sector continuó aumentando paulatinamente tanto las ventas de armamento y vehículos como mantuvo la ocupación (salvo los últimos tres años, debido a la especialización tecnológica).

2º) Ayuda al crecimiento y dinamismo de zonas con poca industria (salvo Madrid); aporta gran desarrollo económico a determinadas zonas del país con escasa tradición industrial. Según dicho informe habría en España 381 empresas armamentísticas que se pueden clasificar según su ubicación y su producción.

Por territorios (según el mapa de La Industria Militar de España 2018″ del Centre Delàs) destaca, por un gran margen, la Comunidad de Madrid sobre el resto de comunidades, con un total de 115 empresas seguida de, Cataluña, con 37; Andalucía, 27; País Vasco, 23; y Galicia, 11.

En lo que a facturación total se refiere, en primer lugar también figura la CAM, con el 65,7% de las ventas. Esto se debe fundamentalmente a dos factores: al volumen de grandes empresas de armamento del país, como pueden ser Airbus e Indra, y a que la mayoría de este tipo de compañías han establecido su sede social en la capital. A continuación se encuentran, a una distancia muy significativa, Andalucía, con el 13,6%; Castilla-La Mancha, con 5,8%; Galicia, con 4,6% y País Vasco 3,1%.

Este conjunto de empresas también suponen un importante “fondo de cohesión territorial” ya que, sin contar la CAM están presentes en comarcas relativamente poco industrializadas (Cádiz, Cartagena, Eibar, Ferrol, etc) a las que inyectan un importante volumen de capita económico imprescindible para la zona.

3º) Tiene margen de mejora (tanto a nivel nacional como eureopeo e internacional); España es el decimosexto país que más gasta en Defensa, con 16.360 euros. Aunque es resaltar que, según el SIPRI entre los años 2009 y 2018 el gasto en defensa disminuyó un 5,2 % y en el contexto de la OTAN es el 3º miembro que menos recursos destina a la Alianza Atlántica, un 0´92% de su PIB, por detrás sólo se encuentran Bélgica y Luxemburgo.

Estos dos hechos muestran que, con voluntad política, a pesar de la posible oposición política de parte de la ciudadanía, es posible realizar un elevado esfuerzo económico para equipararnos en este aspecto a nuestros aliados, algo de lo que se vería enormemente beneficiadas las empresas nacionales.

CONCLUSIONES

Los sectores público y privado están realizando una serie de improtantes esfuerzos para fortalecer la industria española de defensa en base a una serie de factores clave (competitividad, crecimiento, exportación, operatividad, etc) que se traduzcan en un claro aumento de su peso en el PIB nacional y que eleve su relevancia a en los consorcios europeos como puede ser el de las nuevas corbetas European Patrol Corvette (EPC) en el que participarán, además de España, Francia, Grecia e Italia (país que lidera el proyecto).

Bocetos del proyecto de Corbeta europea

En diciembre de 2018 se aprobó el Plan de Inversiones de Modernización de las Fuerzas Armadas por un valor total de 12.900 millones de euros, está formado por una decena de proyectos destinados a la modernización del material estratégico de defensa para el período 2019 y 2032. Este contrato, unido a los demás elementos que conforman este nuevo contexto (aumento del gasto militar en el mundo, apertura de nuevos mercados, cierre de nuevos grandes contratos, “partenariados” europeos, reducción de la dependencia estadounidense) supone un enorme impulso para las empresas y la tecnología española.

La industria de defensa nacional se encuentra ante un escenario complejo, lleno de nuevas oportunidades y cuenta, con una gran base de recursos humanos y materiales, que se han traducido en más luces que sombras a nivel nacional (reparto de riqueza por todo el territorio, creación de empleos de alto nivel técnico, etc) como a internacional (corrección de la balanza de pagos, establecimiento de alianzas estratégicas, etc).

Ahora ya sólo falta llevar acabo una adecuada política de compra por la Dirección General de Armamento y Material que verdaderamente se ajuste a la licitación pública y a los intereses estratégicos del país, pero esa ya es otro artículo.

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